Dado que no he vivido aislado de la civilización en los últimos 25 años, evidentemente ya había oído hablar de la gripe A antes de contraerla. Como factor agravante, tengo el vicio de consultar la prensa a diario, o sea que desde hace seis meses es raro que pase un día sin que lea u escuche la expresión "gripe A". Pese a todo, confieso que cuando la médico me dio su diagnóstico, busqué más información en Internet.
Pues parece que como yo se han comportado muchísimos enfermos de gripe A. Para mucha gente, incluso quienes no tienen ni blog ni twitter ni usan lenguaje dospuntoceril, Google es la primera herramienta para saber algo más de una enfermedad nueva que de repente les cae encima. Hasta tal punto que el casi monopolístico buscador ha sido capaz de proponer una estimación de la evolución del virus muy cercana a la realidad.
La curva amarilla representa la evolución real de la gripe (se entiende que general, o sea "común" y de tipo A) en España. La curva azul refleja la estimación de Google a partir de los datos de búsqueda en sus páginas -según recetas que se suelen calificar como "tan secretas como la de la Coca-Cola"-. Como vemos en la imagen, capturada en Google.org, pese a algunas diferencias en los picos, sus evoluciones respectivas en los úlimos cinco años son muy parecidas. Si buscamos los resultados para Estados Unidos, una población nueve veces más importante y más conectada a la Red, las curvas ya son casi casi paralelas.
A parte del debate sobre automedicación, la utilización de Wikipedia como consultor farmacéutico o el creciente poder de los datos de Google, me asombra el acercamiento, en determinados sectores, entre la realidad digital -odio esta expresión pero no se me ocurre ninguna otra- y la realidad a secas. Ni todo el mundo tiene acceso diario a Internet ni todos los internautas usan Gooogle de la misma forma. Pero aun así, ¡qué curvas!
PD: Ya he mejorado bastante. Un par de días más y me quedaré sin pretexto para hablar del tema :P.


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